Luego transitó en el mundo de los seres marinos, recorriendo los Siete Mares, uno tras otro. Cuando buceaba en el Mar Verde, Amalia se encontró con un Centauro Marino.
- ¡Buenos días, amigo! – le dijo.
- Buenos días, pequeña viajera – respondió cortésmente.
- ¿Usted sabe dónde puedo encontrar mi sombra?
- Si no está detrás de ti, tal vez podrías preguntar a los árboles, ya que ellos saben muchas cosas. Puedes encontrarlos si te diriges hacia el norte, cuando llegues a la décimo quinta roca triangular doblas a la derecha y ahí están.
Amalia se despidió y siguió cuidadosamente las instrucciones del Centauro Marino.